Camino Snorkys 2018. Día D+4.

Amaneció nublado. Desayuno con lluvia y escampó pronto. La suerte de los campeones. Un Camino pasado por muy poca agua. Destino siguiente, O Pedrouzo, próximo a Arca do Pino. Transcurridos dos tercios del recorrido se encuentra Salceda, donde es imperdonable pasar de largo La Casa Verde, atendida por esa magnífica persona que es Sonia. Buenos bocatas y mejores chupitos son marca de la casa. En el techo del aseo de señoras ya estaba la firma de Snorkys desde hace 4 años, cuando lo visitó Pepe. Ahora también tienen la camiseta Snorkys, gentileza de Luis…, colgada en el comedor, junto a cientos de ellas que los peregrinos van depositando. A la llegada de un numeroso grupo de universitarios de Santander, se hizo la característica flecha y se pasó un rato divertido con los jóvenes y puede que más para los jóvenes con los machuchitos alicantinos. Después, el grupo se dividió en 2 subgrupos tácticos, permaneciendo uno de ellos en apoyo de Sonia para atender una excursión en autobús, aparentemente ingleses, y apoyar el servicio de barra tras recibirles en la puerta del bar con cortesía: “good morning, welcome, hello, this is a very nice place, you will like it…”. Bueno, incluso algún “wait, wait!” a una señora réplica de Woody Allen. Pero realmente se trataba de una excursión de mumos que ni contestaban a los saludos de bienvenida, por lo que transcurrió un tiempo hasta descubrir que no sólo eran mumos, se trataba de mumos... ¡españoles!
Con gran pesar, el 2º subgrupo táctico reanudó la marcha con ciertas dificultades. Tras varias paradas de aprovisionamiento logístico y algún “mayday” de rescate no atendido por las FAMET UHEL del Cabo Sepulcre, se recorrieron los 8 km hasta alcanzar el objetivo en O’Pedrouzo, donde el 1er subgrupo táctico Snorkys ya había tomado posesión del alojamiento reservado en la Pensión Javier Pedrouzo. Para sorpresa de todos, un espectacular piso de 2 plantas con 5 habitaciones, camas y aseos. Merecido premio tras las pintorescas noches anteriores en literas comunitarias. Ducha, cena y a dormir. Al día siguiente había que madrugar.