Camino Snorkys 2018. Día D+2.

Hacer mochila, deshacer mochila… práctica diaria. Desayuno y en marcha hacia Palas de Rei por un recorrido próximo a carretera en general. En el camino, visita a los restos del pretérito asentamiento de Castromaior. Y esa gacela protectora de su joven cría cuando presumía sin motivo, de vez en cuando, que unos hienas famélicos les merodeaban. A mitad de recorrido, almuerzo en Ventas de Narón, lugar poco singular excepto por un muñeco peregrino de tamaño real en su puerta con unos ojos debajo de sus rayban que daban miedo… Lo mejor del día estaba por llegar. A escasos kilómetros del destino, menú del peregrino en el Mesón A Brea. Magnífica estancia y mejor servicio que mereció 3 horas de parada. Unos 40 mn después, llegada al Albergue Zendoira. Mal ubicado en un extremo de Palas de Rei, pero curioso por sus insólitas literas japonesas que causaron sorpresa y regocijo: “Vamos a dormir en nichos...” En nichos y con una estúpida americana por vecina. El reposo vespertino del guerrero fue en la única cafetería de la zona, semiaislados por evitar subir la cuesta que llevaba al concurrido centro. Lo más destacado, la interesante conversación con un amable agricultor palense del estilo de: “Oiga, eso que planta ¿son pepinos?. No, nabos. ¡Ah, parecían pepinos!”…